Primero fue Grecia, más tarde las miradas se centraron en Portugal, y finalmente ha sido España la que ha terminado en el objetivo. 100.000 millones de euros es en principio la cantidad del rescate para las entidades españolas, aunque personalmente opino que es una cantidad que se quedará corta si no se toman medidas estructurales en España como por ejemplo cambiar el sistema productivo, obligar a las propias entidades a ajustar sus balances a la realidad actual (ajustando precios en los stocks inmobiliarios, etc…) para asi poder ver realmente cual es la situación de la banca española y cuales son las necesidades totales de capital de la misma.
Ya se sabe que los mercados financieros no perdonan, y el pedir dos, tres o siete rondas de financiación solo pueden generar una mayor desconfianza de los mismo hacia un país.Pero dejando el rescate español a un lado, ahora analizaré la situación del país que parece estar en el objetivo de los mercados actualmente, y que tardará más o menos en pedir un rescate, tardará lo que los mercados crean necesario para ajustarle la soga al cuello. Hablo de Italia, el país con más posibilidades de ser rescatado en los próximos meses.
Si bien es cierto que la economía italiana cuenta con una gran cantidad de empresas industriales, en este aspecto se puede afirmar que la misma se parece más bien poco a España, pero entonces, la pregunta sería cual es el problema si el país transalpino cuenta con una economía menos cíclica? La respuesta es la deuda acumulada, que en este caso supera con creces la española (comparando el ratio sobre el PIB anual del país). Todo podría solucionarse con una economía creciente, ya que con esta situación normalmente el crédito fluye con normalidad, el consumo de estos productos industriales sube y cualquier economía en expansión puede pagar sus deudas acumuladas.
El problema de Italia radica precisamente en el crecimiento de su economía, ya que la misma se encuentra actualmente en recesión, y hasta el día de hoy ha tenido que sufrir varias recesiones tan solo en la última década. Todas estas contracciones del PIB fueron superadas con éxito, pero el problema fue que el endeudamiento fue el principal motor para que el país superará las mismas. En la actual recesión esta “fórmula” ya no es efectiva, pues precisamente la situación actual se debe a las elevadas deudas de los países europeos.
Podemos ver en el siguiente gráfico que la economía italiana va a perder un 3,5% del total del PIB desde el año 2007 hasta el año que viene, y aunque la previsión de este año y el siguiente hoy por hoy indican una caída del mismo de cerca del uno por ciento, es cierto que un rescate al país complicaría la situación y por lo tanto las cifras mencionadas. Se puede decir que Italia se ahoga en sus propias deudas, sin poder crecer debido a la crisis de deuda comunitaria, y por lo tanto crisis también del consumo.
Analizando la situación bancaria del país, que se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para el mismo, nos encontramos con que los bancos al igual que en otros países señalados en la actual crisis de deuda, concentran una gran cantidad de deuda soberana nacional (cerca de 220.000 millones de euros), ampliando la dependencia final banco-Estado, con el consiguiente riesgo de efecto en cadena para ambas partes si una de ellas colapsa..
El problema lo encontramos al ver que entre los principales acreedores del país se encuentran países como Francia (42.000 millones de euros), ó Alemania (36.000 millones de euros), dispuestos a rescatar al país para evitar que sus principales bancos asuman pérdidas multimillonarias ante una hipotética caída italiana. Un factor en contra es la alta exposición de los dos mayores bancos italianos (Unicredit e Intesa Sanpaolo) a la economía de Europa del Este, ya que tras la crisis griega y posteriormente el contagio comunitario, dicha región ha sufrido ya las consecuencias de esta crisis de deuda.
Se puede comparar la situación por lo tanto de la siguiente manera: Unicredit e Intesa Sanpaolo son los dos mayores bancos italianos (como lo son BBVA y Santander), y estos mayores bancos son los que cuentan con la mayor parte de su negocio fuera de Italia, en Europa del este principalmente (en el caso español en Latinoamérica). El resto de entidades que vemos a continuación tienen negocios fuera del país, pero por tamaño de activos la situación no es comparable a la de los dos grandes bancos, ni siquiera en menor medida a la de Montei dei Paschi di Siena.
Hay que destacar que el panorama bancario italiano no solo esta compuesto por los bancos aquí mencionados. Los miembros de la tabla superior son los mayores dentro del país, pero el sector se encuentra aún sin iniciar una reestructuración bancaria que reduzca el elevado número de bancos y se encargue de crear sinergias y beneficios para la propia economía italiana. La situación de los mayores bancos que se explican en este artículo son representativas también del resto de entidades de menor tamaño italianas.
A continuación observamos la evolución del sistema bancario italiano en estos últimos años:
A diferencia del rescate de la banca española, el posible rescate a la banca italiana tendría unas mayores consecuencias dentro de la eurozona, pues como a continuación veremos, las entidades del país concentran un mayor nivel de deuda comunitaria y son mayores acreedores dentro de la Unión Europea.
-Unicredit
-Intesa Sanpaolo
-Monte dei Paschi di Siena
-Banco Popolare
-UBI Banca
-Mediobanca
-Banco Popolare di Milano
Como se desprende de los diferentes bancos italianos, todos están altamente conectados mediante participaciones y posiciones acreedoras. Llama la atención la alta exposición del banco “Norges Bank” y la agencia norteamericana “Blackrock”. Se debe destacar también que debido al alto peso que los bancos italianos tienen sobre el total de los sistemas bancarios de Europa del este, si el mismo colapsara las consecuencias serían dramáticas para todos estos países (ya que se cortaría gran parte del flujo crediticio).
A parte de las consecuencias para estas economías, las consecuencias serían especialmente dolorosas para los bancos austriacos por la siguiente exposición a las economías de Europa del este:
-Erste Bank: Cuenta con 82.000 millones (40% del total de sus activos) expuestos a las economías de Europa del este.
-Raiffeisen Bank: Cuenta con 75.500 millones (51% del total de sus activos) expuestos a las economías de Europa del este.
-KBC Groep (Bélgica): Cuenta con 71.000 millones (25% del total de sus activos) expuestos a las economías de Europa del este.
Si estos tres bancos tuvieran problemas debido a un rescate financiero italiano y sus consecuentes cortes crediticios, las economías de Europa del este entrarían en una sequía de liquidez sin precedente por la alta dependencia de los bancos extranjeros para el correcto funcionamiento de sus sistemas bancarios, creando un caos financiero sin precedentes en Europa.
Se debe recordar de todas maneras, que Francia y Alemania están altamente expuestos a la economía italiana mediante sus bancos actuando como acreedores. Resultaría difícil no ver un rescate bancario italiano en los próximos meses debido precisamente a las presiones de estos dos países entre otros para no perder el capital propio allí invertido.
La situación como se puede observar es crítica para toda la banca europea debido a las interconexiones bancarias que existen entre entidades de los diferentes países comunitarios. Si Italia es rescatada con sus consecuentes cortes de crédito, es posible que economías como Austria o Bélgica tuvieran también problemas (arrastrando esta última aún más a Francia).
Aunque el panorama actual es extremadamente complejo y parece no verse la luz al final del túnel, la posible solución pasaría por crear la ansiada unión fiscal a nivel comunitario y ajustar los balances bancarios a la baja para reflejar el valor real de los activos en balance. Para recapitalizar todas las entidades con problemas que deberían ir saliendo a la luz en los próximos meses, esta claro que no funcionarán rescates como los conocidos hasta ahora, sino que se tendrán que realizar ampliaciones de capital multimillonarias para poder afrontar la rebaja en el valor de los balances bancarios.









